Cuando nuestros gastos son mayores que nuestros ingresos, entramos inevitablemente en la temida Zona Roja o números rojos.

¿Cómo salir de esa Zona Roja de ahogamiento financiero?

Tenemos básicamente 2 opciones, que no por sencillas, son fáciles de implementar:

1 – Disminuir nuestros gastos. Es algo elemental y lo que en general todos hacemos de forma intuitiva para evitar el batacazo. El problema de esto es que, en general, su aplicación tiene un límite en el que ya no se encuentra ninguna partida en la que disminuir el gasto y el esfuerzo no es suficiente para cambiar la situación. Además, esta estrategia va asociada a un sentimiento negativo de escasez.

2 – Aumentar los ingresos. Esta estrategia en realidad no tiene límite pues, lo creamos o no, podemos multiplicar nuestros ingresos por 10, por 100, o incluso por 1.000.  Es cierto que la mayoría de las personas lo han intentado con mayor o menor éxito. Pero sin duda, esta parte de la ecuación es la que mejor y más rápidamente puede hacernos lograr el equilibrio financiero.

Tanto en la estrategia de disminución de gasto como en la de aumento de ingresos, existe un abanico muy amplio de opciones. La mayoría son de sentido común fáciles de aplicar y otras requieren usar una nueva forma de pensar. En cualquier caso, exigen un nivel de compromiso y constancia muy altos.

Por ejemplo, podemos intentar “salir de rebajas” para abaratar los costes en telefonía o seguros, o incluso renegociar hipoteca y préstamos, si nos preparamos convenientemente para ello.

Por otro lado, nuestra capacidad de aumentar los ingresos no tiene límite. En general, uno ingresa en función del valor que aporta. El valor que uno aporta es un juicio que depende del observador que lo emite. Por lo tanto, podemos hacer 2 cosas:

  • Identificar el valor que podemos aportar
  • Asegurarnos que ese valor es percibido por el observador adecuado

Si uno insiste en seguir aportando el mismo valor al mismo observador (empresa o negocio) que hasta ahora, difícilmente va a cambiar su situación financiera. O bien, podemos salir de ese círculo cerrado y hacer 3 cosas:

  • Ofrecer lo que uno hace a otro observador (otra empresa, mercado, otro país…)
  • Aprender a hacer algo nuevo (un nuevo sistema, un nuevo horario, nuevo sector…)
  • Encontrar otro observador, aprender lo que valora y aportar lo que busca

Por último podemos dedicarnos a justificar nuestra falta de acción diciendo que esto o aquello es muy complicado, que uno no vale para eso, que no tiene suficiente conocimiento (¡búscalo!), que no lo intentamos porque sabemos que no va a salir bien…

Y otra actitud parecida muy común es la de quejarse: la culpa es del gobierno, de la economía mundial, de alguna empresa específica, etc… No digo que en parte no sea cierto, pero esta actitud de quejarse y protestar sin hacer nada más, difícilmente hará que mejore nuestras finanzas.

Si no tomamos acción decidida usando imaginación y perseverancia para salir de una zona roja, sencillamente no saldremos de ahí. Es más, probablemente nuestra situación empeore gravemente. Cada uno tiene que asumir su responsabilidad y ‘coger el toro por los cuernos’.

¿Qué opinas?